Los Curris: 5 sentidos


Los Curris

Cosas frikis por doquier

5 sentidos

Hoy voy a hacer una adaptación libre de un artículo que he leído y que me pareció muy interesante. El artículo original fue publicado en Wired, y fue escrito originalmente por Sunny Bains. Yo lo he traducido, cambiado el orden, quitado muchas cosas y añadido otras, como las imágenes.

Los sentidos humanos son cinco. Los dos llamados "principales", vista y oído, nos sirven para percibir nuestro entorno, y detectar peligros los peligros más inmediatos (depredadores, coches acercándose demasiado deprisa, etc). Los 3 restantes, gusto, tacto y olfato, también nos avisan de peligros, aunque menos inmediatos (el gusto, por ejemplo, identifica sustancias venenosas). De ahí que se les llame "secundarios".

Die fünf Sinne ("Los Cinco Sentidos"), de Hans Makart.

Además de estos 5 sentidos "externos", existe uno, llamado propiocepción (en inglés: proprioception) que es "interno"; es un conjunto de impulsos nerviosos que proporciona, de forma involuntaria, información sobre la longitud, tensión, presión y estímulos nerviosos de los músculos. La propiocepción es la que nos indica que el coche en el que vamos está girando, y la que nos indica que estamos abriendo y cerrando la mano cuando no la estamos mirando. Suele pasar desapercibida con respecto al resto de los sentidos. Hay que gente que lo llama el sentido numero seis, o el sentido número "cinco y medio".

Sin embargo los 5 sentidos y medio de que disponemos los humanos no son las únicas formas de percibir el entorno que ha inventado la naturaleza. Así, muchos tipos de animales (principalmente insectos) tienen una visión ultravioleta. Las aves migratorias tienen una "brújula interna" que les permite orientarse en sus largas travesías anuales. Algunas especies de tiburones tienen la capacidad de detectar pequeños cambios de corrientes eléctricas de su alrededor.

Lo realmente interesante es que la técnica permite a los seres humanos experimentar estos mismos sentidos.

Desde hace ya algún tiempo disponemos de gafas ultravioleta (o de visión nocturna). Estos aparatos son en realidad dos: un receptor de luz ultravioleta y una "lámpara" que emite luz ultravioleta, que se refleja en lo observado y es recibida por el receptor.

Por eso las gafas de Sam Fisher tienen 3 circulitos. El de arriba es la lámpara. Ah y no se ven en la oscuridad.

Sobre el sentido de la dirección hay un experimento interesantísimo: En otoño de 2004, Udo Wächter, de la universidad de Osnabrück, un cinturón muy especial, llamado feelspace; el cinturón tenía 13 placas, cada una de las cuales vibraba levemente al orientarse hacia el norte. Y se mantenía vibrando hasta que Udo cambiaba de orientación, momento en el cual otra placa comenzaba a vibrar.

Esta aparente tortura se prolongó durante 6 semanas, durante las cuales Udo aprendió a ignorar las miradas inquisitivas que le lanzaban en la biblioteca de su universidad, a causa de la vibración constante. Lo realmente interesante, sin embargo, fue que las capacidad de orientación de Udo mejoró notablemente. "Sentía" de una manera muy real la dirección que tenía cada calle de su ciudad. En una ocasión viajó a Hamburgo, a más de 100 millas de su residencia habitual, y sin embargo podía "sentir" en qué dirección estaba su ciudad.

La verdad es que un cinturoncete nos vendría genial a la gente sin sentido de la orentación.

En cuanto a las corrientes eléctricas, solamente hay un órgano humano suficientemente sensible para detectar pequeñas variaciones: la lengua.

En 1980, Paul Bach-y-Rita (tristemente fallecido en noviembre de 2006) y un equipo de neurólogos desarrollaron una especie de "piruleta" con 144 electrodos que daban pequeñas descargas eléctricas en diversas zonas de la lengua. Inicialmente la utilizaron para ayudar a mantener el equilibrio a la gente con el oído interno dañado, pero más adelante se le conectó una cámara. Un ordenador portátil traducía las imágenes de la cámara digital en señales eléctricas para la piruleta. Así una persona podía moverse por una oficina utilizando únicamente su lengua. Lo más llamativo es que lo que luego se recuerda no son las descargas, sino las "imágenes mentales" que uno se hace llevando el aparato.

La piruleta en cuestión. "Mmm sabe a muro".

Pero no hay por qué limitarse a los sentidos existentes en la naturaleza: Un chaleco especial, versión parecida al "cinturón de dirección" de Udo Wätcher, permite a los pilotos de aviones de combate saber exactamente dónde está "abajo" - el sentido de la propiocepción se confunde fácilmente en dichos aparatos, y el chaleco compensa la confusión vibrando siempre por la parte más cercana al suelo.

Un detalle llamativo de todas estas aplicaciones es que el cerebro humano se habitúa a todas ellas con mucha facilidad: en apenas un día, el cerebro humano se adapta a estas nuevas sensaciones y las asimila. Existen experimentos con monos que aprenden a manejar brazos artificiales, o trenes eléctricos que se manejan pensando.

Esto refuerza mi teoría de que, en un futuro no muy lejano, los humanos nos conectaremos a los ordenadores sin tener que recurrir a teclados, ratones o monitores; se integrarán con nuestro cerebro como si fueran un sistema sensorial más.

Y además será algo estético y funcional, que no nos haga parecer una maruja con rulos, como esto.

Un saludo!

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Anonymous Anónimo - lunes, abril 09, 2007 5:38:00 p. m. (permalink)

snaaaaaaaaaakeeeeeeeeeeeeeeeee. Perdon: Biiiiiiiiiiiiiiiiichaaaaaaaaaaaaaaaa      



Blogger kikito - martes, abril 10, 2007 9:08:00 a. m. (permalink)

Solid snaaaaake

De todas formas Sam Fisher es el prota de Splinter Cell, no de Metal Gear!